Fotógrafo estadounidense nacido en el año 1931 en Milwaukee, Wisconsin.
Apasionado por la fotografía, comenzó a fotografiar a los 12 años cuando obtuvo su primera cámara.
Estudió arte en la Universidad de Beloit, Wisconsin. En 1956 ingresó en el renombrado "Institute of Design" de Chicago, donde fue discípulo de Harry Callahan y Aaron Siskind en la cátedra de fotografía.
Posteriormente enseñó fotografía durante muchos años en el Colegio de Arte de Filadelfia y en la Universidad de Nuevo México.

 

Fundador de un estilo único que lo distingue, su huella compositiva nos influencia hasta hoy y sintetiza los cánones y estética de sus maestros, de quienes heredó el rico vocabulario de los enfoques e ideas que habían definido la fotografía de las vanguardias europeas de entre guerras, retomadas por el Instituto de Diseño (continuador de la Nueva Bauhaus): el fotomontaje, la solarización, las diagonales, las perspectivas intrincadas, etc.
Deconstruir y reconstruir fueron sus habituales estrategias visuales.

 

Lo más interesante de la fotografía de Ray K. Metzker, siempre fiel al blanco y negro, es la forma en que juega con las luces y las sombras para conferir a sus fotografías un aspecto irreal a pesar de retratar escenas reales, casi siempre urbanas y plagadas de arquitectura. Metzker jugaba a eliminar la gama de grises para acentuar, de esta forma, el dramatismo de lo cotidiano, lo que le permitió alcanzar un gran impacto visual en sus obras.

 

Metzker revelaba sus fotografías en forma artesanal. Uno de sus momentos preferidos era justamente el cuarto oscuro. Para él tomar la fotografía era sólo la mitad del proceso, la verdadera imagen nace después del revelado. El artista hablaba de su cámara como una "aspiradora que absorbe cada detalle hacia el interior del encuadre". Entonces corregía sus imágenes con mucha atención, destacando algunos detalles y atenuando otros: un juego hábil de químicos y de tiempos de exposición en áreas específicas.

 

Este particular estilo le proporcionó la aclamación de la crítica.
Edward Steichen, entonces curador de fotografías en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), compró 10 fotografías para la colección permanente del museo y el Instituto de Arte de Chicago presentó 70 obras en una exposición individual.